Euskadi ha dado un paso significativo en la atención a sus ciudadanos mayores de 70 años con la apertura de un centro modelo en Aretxabaleta. Esta iniciativa busca transformar la manera en que se abordan los servicios de salud, bienestar social y apoyo comunitario, concentrándolos en un único espacio para ofrecer una asistencia más coherente y proactiva. La meta principal es fortalecer la autonomía de los adultos mayores, anticiparse a posibles deterioros y elevar su calidad de vida a través de un esquema de cuidado que pone al individuo en el centro de todas las estrategias. Este proyecto representa un avance fundamental en la forma de entender y gestionar el envejecimiento poblacional, promoviendo una visión más preventiva e integrada del cuidado.
La implementación de este innovador sistema, conocido como POBA, surge de la colaboración entre diversas instituciones clave. Este esfuerzo conjunto subraya un compromiso firme con el bienestar de la población anciana, adoptando un enfoque vanguardista que fusiona distintos ámbitos de atención. Al centralizar los servicios, el modelo POBA busca optimizar la comunicación entre profesionales sanitarios y sociales, garantizando que cada persona reciba un plan de cuidados diseñado específicamente para sus necesidades. La intención es pasar de un modelo reactivo a uno que prevenga activamente la fragilidad y promueva un envejecimiento saludable y digno.
Un Nuevo Paradigma en la Atención a la Tercera Edad
El proyecto POBA (Pertsonen Ongizatea Begirada Anitzetik Aretxabaleta) en Euskadi redefine la atención a las personas mayores de 70 años al unificar servicios sanitarios, sociales y comunitarios en un solo lugar. Este enfoque integral busca trascender el modelo tradicionalmente reactivo por uno preventivo, proactivo y altamente personalizado. La iniciativa, fruto de la colaboración entre el Departamento de Salud del Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Aretxabaleta, tiene como objetivo principal anticipar la fragilidad, optimizar la calidad de vida y fomentar el bienestar holístico de los adultos mayores. Se enfoca en que las personas no solo sean receptoras de servicios, sino participantes activos en la planificación de sus propios cuidados, lo que representa un cambio fundamental en la percepción y provisión de asistencia para la vejez.
Este centro pionero se distingue por su metodología de valoración integral y conjunta, que considera aspectos sanitarios, funcionales, cognitivos, emocionales y sociales de cada individuo. Basándose en los planes de atención existentes de Osakidetza y los servicios sociales, se crea un Plan Individualizado de Atención Sociosanitaria que es consensuado con la propia persona. Esta personalización permite ofrecer respuestas precisas a las necesidades reales, promoviendo la autonomía y retrasando la dependencia. Además, POBA impulsa programas de prevención activa para identificar tempranamente riesgos como caídas, polifarmacia o deterioro cognitivo, así como situaciones de soledad, asegurando una intervención temprana y efectiva que mejora significativamente el pronóstico y la calidad de vida de los participantes.
Coordinación Interinstitucional para un Cuidado Centrado en la Persona
La esencia del nuevo modelo de cuidados en Aretxabaleta radica en la estrecha colaboración interinstitucional, ejemplificando cómo la unión de esfuerzos entre diferentes niveles de gobierno puede generar soluciones innovadoras y efectivas. La integración de los servicios de salud, sociales y comunitarios en un mismo edificio no solo facilita la coordinación entre los profesionales, sino que también ofrece una atención más rápida, cercana y eficiente a la población. Este enfoque elimina barreras burocráticas y geográficas, asegurando que los adultos mayores reciban una atención continua y sin interrupciones, lo cual es vital para su bienestar general. La presencia de las autoridades en la inauguración, como el consejero de Salud y la diputada general, reafirma el compromiso político con este modelo transformador.
La ubicación estratégica del centro en el mismo edificio que el Centro de Salud de Osakidetza en Aretxabaleta es un pilar fundamental de su éxito. Mientras las tres primeras plantas se dedican a servicios sanitarios, la última está reservada para los servicios sociales municipales, creando un ecosistema de cuidado verdaderamente integral. Este diseño permite una sinergia operativa entre ambos ámbitos, lo que se traduce en una identificación más temprana de las necesidades, una intervención más coordinada y una mejor calidad de vida para los usuarios. Este modelo se concibe como una respuesta a los desafíos del envejecimiento, garantizando que cada persona sea atendida de manera holística, preventiva y con un enfoque centrado en sus derechos y su bienestar, sirviendo como un ejemplo a seguir para futuras iniciativas en la región y más allá.