La comunidad ambiental se encuentra de luto tras la confirmación del fallecimiento de "Centenario", un emblemático quebrantahuesos que fue liberado en los Picos de Europa en 2017. Su trágico deceso, atribuido a un envenenamiento intencionado, subraya la persistente amenaza que enfrentan estas majestuosas aves y la urgencia de redoblar los esfuerzos de conservación. Las autoridades han puesto en marcha una investigación exhaustiva para identificar a los responsables de este acto criminal, que atenta directamente contra la biodiversidad y los programas de recuperación de especies en peligro.
El hallazgo y la investigación: Un quebrantahuesos envenenado en Cantabria
El lamentable suceso salió a la luz el pasado miércoles 21 de enero de 2026, cuando la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos anunció oficialmente el deceso de "Centenario". El ave rapaz fue hallada en una zona limítrofe entre los municipios cántabros de Peñarrubia y Cillorigo de Liébana. Los técnicos de la fundación, durante sus labores habituales de seguimiento y monitorización de ejemplares marcados, detectaron anomalías en la señal de su emisor satelital el domingo 18 de enero, lo que les llevó a iniciar la búsqueda. Tras localizar el cuerpo, el equipo veterinario del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria realizó una necropsia que confirmó el envenenamiento como la causa de la muerte. Ante la gravedad del hecho, se ha desplegado un amplio dispositivo de búsqueda en la zona para encontrar cebos, sustancias tóxicas o cualquier indicio que pueda esclarecer lo ocurrido y prevenir futuros episodios similares. Además, muestras biológicas del animal serán enviadas al Instituto de Investigación de Recursos Cinegéticos (IREC) para análisis toxicológicos detallados, con el fin de identificar la sustancia específica utilizada y establecer la trazabilidad de este acto ilícito. La muerte de una especie protegida como el quebrantahuesos conlleva severas penas legales, incluyendo condenas de prisión de entre seis meses y dos años, y multas que oscilan entre los 50.000 y los 200.000 euros, pudiendo ascender a 600.000 euros en situaciones de extrema gravedad.
La trágica muerte de "Centenario" nos obliga a reflexionar sobre la fragilidad de la vida silvestre y la responsabilidad humana en su protección. Este incidente no es solo la pérdida de un individuo, sino un golpe a los arduos esfuerzos de conservación y un recordatorio sombrío de las amenazas que persisten. Es imperativo que la sociedad y las autoridades actúen con determinación para erradicar estas prácticas crueles y garantizar un futuro seguro para especies tan valiosas como el quebrantahuesos. La educación ambiental, la vigilancia activa y la aplicación rigurosa de la ley son pilares fundamentales para evitar que tragedias como la de "Centenario" se repitan, y para fomentar un entorno donde la coexistencia entre humanos y naturaleza sea una realidad, no una utopía.